Espectros
Camino silenciosa, distraída, como si nada se interpusiera en mi camino. Conozco cada paso que tengo que dar, he pasado por estas habitaciones y pasillo un millón de veces a lo largo de dos años y medio. Sin miedo, recorro cada rincón, mi mente conoce cada milímetro perfectamente.
Salgo del habitación. Las cosas ya no son como antes; ahora todas las puertas están cerradas, todo es más siniestro, y aunque hay más oscuridad mis ojos siguen viendo todo, porque todo está dibujado en mi cabeza. Me encuentro con una puerta, con otra, con otra... Aunque es pesado, las voy abriendo y cerrando tras mi paso. De pronto algo que no deberá estar se cruza en mi camino. La cosas han cambiado. Ahora todo está triste. Somo como espectros, dos personas que no se conocen, que no se miran, pero que perciben la existencia la una de la otra: vagamos por los mismos caminos cerrados en este espacio reducido, intentando no cruzarnos, y evitando nuestros encuentros. Como espectros, si, así nos podría ver alguien que mirara por un agujerito lo que pasa aquí dentro.
El tiempo pasará despacio y aquí tendremos que seguir. Unos meses más. Aguantando los momentos encerrada aquí y odiando a ese espectro con el que debo cruzarme. Así he de seguir. Fuera de estas paredes todo es normal.

Espirales dijo
¿Y por qué seguir así? El tiempo en esos casos solo acrecienta el mal rollo y los espectros se crecen por las extremidades inadecuadas.
29 Enero 2007 | 12:15 AM