El tintineo sobre el agua
Se ha ido y no se que hacer ahora. Hemos salido temprano, juntos, abrazados, pero a la vuelta ya no estaba. En el regreso a casa decidi bajar paseando para ver las luces que se reflejan sobre el río. Me encanta ver las luces sobre el río. Me evade. Pense que la tristeza sería menor al contemplar el tintineo sobre el agua, al dar un largo paseo tranquilamente. Con lo que me gusta pasear... El paseo no ha fue nada tranquilo. A esa hora las calles eran ya un mar de olas de acero y polvo revueltas. Odio que siga siento de noche a las 8 de la mañana, pero al resto del mundo parece no importarle. Todo el mundo corre hacia un destino fijo. Nadie se fija en las luces sobre el agua del río. Nadie intenta ver los coches para decidir cual le gusta más. A nosotros nos encanta ir mirando los coches.
Ahora estoy aqui, sentanda en la cama. Encerrada en estas cuatro paredes de la habitacion más grande de la casa. Y si que es grande. Ya no escucho por ninguna parte mis risas y su respiraciçon. Los olores empiezan a disolverse y las imagenes se vuelven borrosas. No significan nada ya las fotos dela paredes. Daria igual que estubieran vacias. La habitación está vacia. Solo estamos yo y la soledad que lo inunda todo. Ahora no me queda más que esperar. Volver de nuevo a ser ambiciosa. Aqui pasare tantas y tantas horas sentada. Seran largas, quizas entretnidas y apretadas. Los agobios empezaran dentro de poco. El tiempo comenzara a faltarme y llegaran entonces mis lagrimas, y mis escapadas furtivas a la terraza. Me sentire culpable por quedarme dormida y necesitaré sus abrazos... Y entonces no sabre que hacer. El estara lejos y solo podre conformarme con escuchar su voz a traves del telefono. Y me calmara. Y todo estara bien. A partir de hoy, como siempre, solo contare los dias que falta para que de nuevo se anule la distancia que nos separa.
He llegado a casa. Al pasar por el Starbucks he pensado si me vendría bien un cafe, pero que va. Pensaba tanto en el al pasar por el río que se meolvido mirar las luces. Son las 8.30. Tengo clase a las 9, pero no voy a ir, ya se lo dije. Prefiero quedarme en la cama, acurrucada y absorviendo lo poco que queda de su olor en mis sabanas, recordandole y añorandole. Ya tendre tiempo de ir a clase durandte toda la semana.

azuloscuro dijo
Aunque como artículo queda muy bien, creo que debes obligarte a salir, ir a clase, centrarte en tus estudios, porque por mucho que te quedes en casa, por mucho que añores, todo eso no va a acortar el tiempo de espera.
Venga ponte la sonrisa en los labios y sal.
Un abrazo
16 Octubre 2006 | 01:50 PM