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La Coctelera

BUCEANDO HACIA LO DULCE

the honey and the moon that lights up my nights

Categoría: citas y escritos

1 Febrero 2007

La Luna en la pared

Cuando caiga la noche estrellada
Y todo se oscurezca
No brillara la Luna, te dejará ver las estrellas

Cuando caiga la noche sonriente
Y contamine de dulzura los corazones
Se abrirá una débil rendija y te mirará desde el cielo

Cuando caiga la noche blanca
Y apasione con clara luz los cuerpos
Te hundirás en un pozo de amor, y no escaparas has la mañana

Cuando caiga la noche melancólica
La Luna volverá a su morada
Cerrando tras de si su luz y dejando todo en calma

Tags: versos, luna, amar

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6 Octubre 2006

El cuento del dia Rojo

No sé si alguna vez os ha pasado, que hayáis tenido un día rojo. Un día rojo es uno de esos días en los que uno se siente mal, se siente melancólico pero no sabe por qué, no tiene una razón, un motivo existente para estarlo. Como le pasaba a Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes" ¿Os acordáis? Moon River... Ella llegaba en un taxi a Tiffani's con su desayuno, con un café y un bollo, y allí los contemplando aquellos escaparates superaba ese día rojo.

Sabes lo que es un día redondo ¿no? o un día negro, un día jodido. Pues Audrey Hepburn lo arreglaba con ese desayuno en Tiffani's, se quedaba plantada viendo el destello de las joyas, sin comprar nada, porque claro, estaba amaneciendo. Permanecía allí con un vestido precioso, posiblemente de la noche anterior, y en ese lugar calmaba ese día.

Y nuestro protagonista tenía una parte del día maravillosa, aunque los días eran calcados los unos a los otros, se montaba en el autobús, en la línea 37. Allí coincidía con una muchacha que se parecía a la hermosa Audrey, y al igual que ella, aquella chica nunca sonreía por las mañanas. Son unas horas un poco intenpestivas, las 7 de la mañana, ya sabéis, a esas horas no hay calor, y no no tiene muchas ganas de reir. Pero él se quedaba mirándola, maravillosa, aunque estuviera triste parecía un ángel de Boticcelli.Y para él, ese momento de coger el autobús y encontrársela por casualidad camino a la oficina, era el mejor momento del día. Después el día era completamente rojo. Muy jodido.

Ella no sabía de su existencia, y él no tenía ni idea de a qué dedicaba su vida, siempre la veía triste con su bolsa. Quizás iba a la Facultad, quizás iba al trabajo. Y él no veía el modo de acercarse a ella, de qué forma llamar su atención.

Todos los días se bajaban en la misma parada. Y un día se le ocurrió la idea de escribirle un poema, un poema copìado, ya que nuestro amigo no era un gran poeta que digamos. Pero se ayudaba de los versos de otro. Y con mucha pericia, antes de bajar del autobús, en ese instante de confusión en el que se agolpa la gente delante de la puerta, antes de salir y entre el tumulto, detrás de la muchacha, dejó caer el poema dentro de la bolsa. Ella no se dió cuenta. Una mujer que había al lado observando, le miró desconfiada y con mala cara pensándose que nuestro amigo era un carterista. Y él era un romántico, había que perdonarle ese gesto. Él le dejo esa nota que quizá ella leería en clase cuando rebuscara entre sus cosas... Las puertas del autobús se abrieron y cada uno se fue por su lado...

Mi amigo se fue a la oficina y se preguntó qué pasaría al día siguiente cuando coincidieran en el autobús. Y efectivamente, al día siguiente, se la encontró y estaba sonriendo, esbozaba una pequeña sonrisa. Le había escrito algunos versos de Neruda, sólo le dió tiempo a escribirle un par de estrofas del poema número trece de las canciones de amor: "He ido marcando con cruces de fuego el atlas blanco de tu cuerpo/ mi boca era una araña que cruzaba detrás de ti, temerosa, sedienta/ historias que contarte a la orilla del crepúsculo/ muchacha dulce y triste, para que no estuvieras triste".

Entonces al verla así de sonriente, se dijo: "hoy lo voy a repetir". Era su mejor momento del día, lo tenía que aprovechar. Y decidió volver a copiarle un poema. Entonces, justo antes de bajar, volvió a dejar un poema en su bolsa. Y se fueron. Y se volvieron a encontrar al día siguiente y ella estaba todavía más feliz, fíjate tú por donde, le había dejado unos versos de Pedro Salinas: " Si me llamaras, sí, si me llamaras/ lo dejaría todo/ todo lo tiraría/ los precios, los catálogos/ el azul del oceano en los mapas/ los telegramas viejos/ y un amor/ tú que no eres mi amor/ si me llamaras".

Ella estaba ese día radiante; y él se dijo: "todavía lo puedo mejorar, esa sonrisa, esa chica que me ilumina el día, todavía puede ser más feliz, tengo que hacerla reir." Y esta vez, sólo le escribió un par de versos de Mario Benedetti, en él decía: "Para no sucumbir ante la tentación del precipicio, el mejor tratamiento es el fornicio". No sabía si le estaba dando un poema o un consejo. El caso es que ella al día siguiente estaba más radiante que nunca, ella iba riéndose consigo misma, de vez en cuando soltaba una leve carcajada y los pasajeros la miraban con extrañeza. Como diciendo ¿Qué le sucederá a esta chica?

Y mi amigo lo repitió varias veces más, no voy a contaros cuántas fueron, cuantos poemas de otros fueron a parar a la bolsa de aquella chica. Pero estuvo mucho tiempo. Hasta que un día pensó en no volver a subir a aquel maldito autobús, se cansó, porque nunca cruzaba la línea, no sabía de qué manera acercarse a ella. Y la vida de mi amigo seguía siendo un día rojo. Así que dejó de escribirle poemas, ella ya era feliz, así que el último día, entre el tumulto, fue consciente de que era la última vez que se montaría en el autobús. Se rozaron levemente antes de bajar las escaleras. Él la miró de nuevo, hasta que ella se perdió por la calle.

"A partir de mañana me compraré un coche o me iré andando a la oficina", llegó a casa, sóltó las llaves, la cartera, se rebuscó entre los bolsillos de la chaqueta y encontró un papel. Era un poema, y con el poema una cita. Decía: "Hay que ver que ya no me echas poemas en la bolsa ¿Eh, canalla? ¿Qué te ha pasado? ¿Qué te ha pasado, amigo? Si quieres, mañana cuando coincidamos en el 37, te invito a un café. En el desayuno o después del trabajo", y mi amigo se quiso morir, pero de felicidad.

Y así fue, a la mañana siguiente coincidieron en el autobús, y ella le sonrió, y por aquella mirada de complicidad, los dos sabían que después había una cita de por medio. Un café, una charla. Y el caso es que así ocurrió, hablaron, quedaron para después del trabajo, salieron por la tarde, tomaron ese café, y otro más, pasaron una noche inolvidable. Conversaron sobre las mismas cosas, se rieron de los mismos chistes, tenían las mismas inquietudes vitales y a los dos les enctaban Benedetti y las películas en blanco y negro de los años cincuenta. Una noche magnífica. Entraron en un bar y cuando sonó una canción de Enrique Urquijo el trató de besarla y ella preguntó: "¿Qué? ¿No me vas a besar?". Una noche perfecta que hizo desaparecer el día rojo.

Pero le faltara que fuera redondo, que se cerrara ese Círculo Polar. Y la noche se fue en un suspiro, y con el alba se fueron a desayunar, y entre el café y los churros, ella le preguntó: "Oye, algunos días... ¿no te ha pasado que has tenido un día rojo? Sí, hombre, como en la película de Audrey Hepburn, ya sabes, Moon River... "Desayuno con diamantes", ¿no la has visto?"-. Él se quedó pálido. Supo entonces que era la mujer de su vida, que se tenía que casar con ella, se quedó muerto, perplejo. Y ella continuaba: "¿No te ha pasado que hay algunos días en los que te sientes mal y no sabes por qué? Es que a mí me pasa muy a menudo y lo que hago es que me vengo a desayunar a Nervión que hay un gran Centro Comercial, sí, ya sé esto no es Nueva York, ni es como Tiffani's pero me relaja y me calma hacerlo. Y me vengo aquí a contemplar los escaparates. ¿No te ha pasado?"- atusándole el pelo- "¿No has tenido nunca un día rojo...?"

Y mi amigo sonriendo le dijo: "...Si yo te contara..."

Tags: audrey, colores, otono

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6 Octubre 2006

AmAr

Si, deberían amarle cuando estuvieran dentro del circulo de su aroma, no sólo aceptarle como a un semejante, sino amarle con locura, con abnegación, temblar deplacer, gritar, llorar de gozo sin saber porqué y caer de rodillas bajo el frío...

Patrick Süskind - El Perfume -

Tags: calma, amar

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lunatica-serena, maniatica-conformista, perfeccionista-sencilla, cantarina-silenciosa, observadora-distraida, pensativa-ruidosa, diseñadora-ingeniera, enamoradiza-fiel, luchadora-docil...

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